En 2 Corintios 12:9, Pablo nos recuerda que el poder de Dios se perfecciona en nuestra debilidad: ‘Pero él me dijo: “Te basta con mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad.” Por tanto, gustosamente haré más bien alarde de mis debilidades, para que permanezca sobre mí el poder de Cristo.’ En los momentos en que nos sentimos más débiles y vulnerables, es cuando la gracia y el poder de Dios se manifiestan con mayor claridad en nuestras vidas. No temamos nuestras debilidades, sino que, como Pablo, aprendamos a confiar en la suficiencia de la gracia divina. Que este devocional nos inspire a buscar la fortaleza de Dios en cada desafío que enfrentemos hoy.